Toda alma humana ha conocido, quizá incluso antes de su nacimiento, imágenes puras tales como la justicia, la abstinencia, la belleza y todas las grandes cualidades morales que consideramos "honorables". Nos inclinamos hacia lo que es bueno por el débil recuerdo de esas imágenes sencillas, serenas y felices que vimos una vez con una luz pura y clara de cuando éramos puros...
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