8 de enero de 2011

Mis hombres son chubascos. Vienen, me ennegrecen la vida, me ponen de mal humor, me frizan el pelo, me llueven un poco en la cabeza y después se van.
Uno pensaría que despues de tanta lluvia sale el sol, pero no. Si algo aprendí a traves de los años es esto: a un chubasco siempre, sin remedio,
le sigue otro.

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